Hablar de ansiedad hoy en día es
algo muy común y es que no es raro haber sufrido en nuestras propias carnes en
algún momento puntual su efecto.
La ansiedad es una respuesta
emocional que puede afectarnos a nivel cognitivo, fisiológico y/o motor, y que
parece que surge cuando hay algún hecho en nuestro entorno o una situación que
nos supone una dificultad o un problema en algún sentido. Esta ansiedad, aunque nos hace sufrir, es buena, nos ayuda, nos orienta a la supervivencia
y a la superación de obstáculos.
¿Qué pasa cuando esta ansiedad no
nos ayuda sino que nos bloquea, nos paraliza? En este caso no hablamos de esa
ansiedad normal o “buena” sino que es una ansiedad “mala” que incluso puede
llevarnos a desarrollar un trastorno de ansiedad si este estado se prolongo en
el tiempo.
Sea como sea la ansiedad, su
sintomatología o la manera en que se presenta puede ser muy variada, cada
persona la verá manifestada de una manera diferente según seamos. La
intensidad, frecuencia y duración con la que sintamos la ansiedad también
influirá en la sintomatología con la que se muestre. Esta va desde
taquicardias, subida de tensión arterial, desmayos, palpitaciones, falta de
aire, náuseas, vómitos, diarreas hasta dolores de cabeza, insomnio,
contracturas o tics, angustia, miedos, preocupación, indecisión, apatía… por
nombrar algunas pero puede haber muchas más formas en las que esta se
presenta.
Desde mi punto de vista, entender
la ansiedad e identificarla es muy útil, no sólo como algo informativo sino
también como una manera de tomarla como una alarma y es que, la ansiedad nos da
señales y nos pone en aviso de que algo pasa. Si sufres de ansiedad te será muy
útil entender qué función cumple en ti esa ansiedad y escuchar el mensaje que
te transmite cuando aparece.
Por ello, cuando la ansiedad
aparezca, antes de tratar de hacerla desaparecer párate, escúchala, siente cómo
se manifiesta, en qué partes de tu cuerpo ¿lo tienes identificado? Ahora piensa
en qué momento ha aparecido, ¿ha pasado algo significativo que le ha hecho
aparecer? Probablemente sí, aunque a veces es difícil identificarlo. Piensa
cuál es su mensaje, de qué te está
avisando. En este mensaje tendrás una gran clave sobre cuál podría ser la
solución para que la ansiedad desaparezca pero antes de eso, quizá debas
enfrentarte a algún tema pendiente…
En la entrada anterior ya hablamos sobre los mensajes que nos da el cuerpo, sean consecuencia o no de la ansiedad. Puedes leerlo en: http://psicologiamariaisabelnaranjo.blogspot.com.es/2014/03/lo-que-dice-nuestro-cuerpo.html
En la entrada anterior ya hablamos sobre los mensajes que nos da el cuerpo, sean consecuencia o no de la ansiedad. Puedes leerlo en: http://psicologiamariaisabelnaranjo.blogspot.com.es/2014/03/lo-que-dice-nuestro-cuerpo.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario